Cayar y el Lago Rosa

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A 40 km al norte de Dakar sobre la Gran Costa, el Lago Retba del pueblo Sangalkam es una curiosidad natural, hecho famoso por la llegada del rally París-Dakar.

Se llama el Lago Rosa, debido a su el alto contenido de sal, algas y microorganismos en el agua que le dan un color rosaceo. Dependiendo de la hora y la luz que pasa a través de todos los matices de rosa hasta color malva por la tarde.

Con el tiempo la sequía formo el lago separándolo del Océano Atlántico por una acumulación de arena, hoy estas dunas están cubiertas de palmeras y fauna.

La zona del Lago Rosa con 3 m de profundidad, no cesa de disminuir constantemente. Debido a su alto contenido en sal, de 380 a 400 g/l, no podemos ahogarnos en el, solamente podemos flotar.

Alrededor del Lago Rosa hay numerosos campamentos y albergues para los turistas.

El lago de 3 kilómetros cuadrados está dividido en cuatro sitios Khar Yalla, Khoss, Virage y Daradji. De éste viven miles de personas a través de la explotación de la sal desde hace 70 años con más de 800 canoas no solo por los pueblos senegales de los alrededores, sino también los guineanos y Malienses.

Los hombres, con en el agua hasta el pecho y el cuerpo untado con manteca de karité para proteger su piel de la corrosiva sal del lago. Con un piquete llamado “Djodj” rompen la cortezas de sal incrustadas en el fondo y la transportan en piraguas con capacidad de una tonelada y media.

Las mujeres se encargan de amontonar la sal en las orillas para lavarla y secarla al sol durante 4 días.

Las 24.000 toneladas de sal que extraen anualmente son utilizadas para la conservación de los peces y venta a los países vecinos.

Siguiendo la Gran Costa, a unos diez kilómetros al norte de Lago Rosa, Kayar se puede descubrir un impresionante número de canoas. Este pueblo es uno de los mayores centros de pesca de Senegal.

Por la tarde, cientos de pescadores vuelven de la alta mar, donde han pasado la noche. Llevan toneladas de peces, camarones y langostas en sus brillantes piraguas coloridas. La playa está llena de compradores, de gente y muchos niños. Es un colorido espectáculo que no deben dejar pasar.

En las dunas de arena fina y clara, llamada Niayes, se pueden ver palmerales y jardines donde se cultivan una gran porción de las verduras consumidas en el país.